El bonsái es el resultado de siglos de pasión por la Naturaleza y la estética en la filosofía oriental, naciendo en China y trasladándose más tarde a Japón. Los árboles son una pieza clave en la cultura oriental ya que unen la Tierra con el Cielo, siendo así sagrados y respetados por el hombre.

Esta relación dio lugar a querer representar una obra creada por la Naturaleza en unos centímetros, de manera que pudieran cuidarla y mantenerla en templos y jardines, donde representara con un gran valor estético la fuerza de la Naturaleza y el paso de los años y conjugara perfectamente con esta filosofía.

Estos pequeños árboles formaban parte de la vida de las personas. En sus inicios pertenecieron a los grandes Emperadores, luego a familias tradicionales, pasando por templos de monjes budistas y jardines de la alta sociedad.